El síndrome de Raynaud es una respuesta exagerada de los vasos sanguíneos de los dedos ante el frío o una emoción intensa. Las arterias más finas se cierran de golpe, la sangre deja de llegar y los dedos se quedan blancos, luego morados y helados. El episodio dura minutos y se resuelve solo, aunque su repetición merece atención. Seguir leyendo.