¿Qué es el lupus eritematoso sistémico (LES)?
El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad inmunomediada crónica y sistémica. El sistema inmunitario reacciona de forma anómala y reconoce estructuras del propio cuerpo como extrañas, pudiendo producir inflamación y daño en múltiples órganos.
Cuando aparece antes de los 18 años se denomina LES juvenil, pediátrico o de inicio en la infancia. Los niños y adolescentes pueden presentar una forma más activa que los adultos.
¿Puede afectar en la infancia?
Sí. Aproximadamente el 15–20 % de los casos debutan en niños o adolescentes, con un pico de incidencia entre los 12 y 14 años, y es infrecuente antes de los 5 años.
Es más frecuente en niñas, con una relación aproximada de 4–5:1 antes de la pubertad y 9:1 después de esta. La enfermedad es más común en niñas de ascendencia africana, asiática o hispana.
Causas del LES juvenil
La causa es multifactorial. En la mayoría de los casos influyen:
- Factores genéticos, más relevantes que en adultos. En niños muy pequeños pueden existir mutaciones específicas asociadas a la enfermedad.
- Factores ambientales como la exposición a la luz ultravioleta, infecciones virales o determinados fármacos.
- Factores inmunológicos con producción de autoanticuerpos, especialmente ANA (anticuerpos antinucleares).
Estos factores interactúan en pacientes predispuestos, desencadenando la enfermedad.
Síntomas del LES juvenil
Los niños suelen presentar una enfermedad más activa que los adultos, especialmente al inicio. La afectación renal y del sistema nervioso central es más frecuente en la infancia.
Entre los síntomas más habituales se encuentran:
- Cansancio, fiebre, pérdida de peso o apetito.
- Lesiones en la piel, caída de cabello, cambios de coloración en manos y pies con el frío.
- Llagas en la boca o mucosas.
- Dolor e inflamación articular, rigidez, dolor muscular.
- Afectación renal y neurológica con mayor frecuencia que en adultos.
- Dolor torácico, anemia, aparición fácil de hematomas.
- Cefaleas o convulsiones.
- Alteraciones menstruales en adolescentes.
Diagnóstico
No existe una única prueba específica para diagnosticar el LES juvenil. El diagnóstico se basa en un conjunto de datos:
- Síntomas y exploración física.
- Análisis de sangre y orina.
- Estudio de autoanticuerpos.
- Pruebas de imagen o biopsias si son necesarias.
Actualmente, no existen criterios específicos para niños, por lo que se utilizan los criterios diseñados para adultos.
Tratamiento del LES juvenil
El tratamiento depende de los órganos afectados y de la actividad de la enfermedad. En la infancia, la enfermedad tiende a ser más agresiva, por lo que a veces se requieren dosis más altas o tratamientos más intensivos:
- Corticoides para controlar la inflamación inicial.
- Inmunosupresores como micofenolato, azatioprina o ciclofosfamida, especialmente cuando hay afectación renal, cardíaca o neurológica.
- Antipalúdicos (hidroxicloroquina), fundamentales para prevenir brotes y mantener la enfermedad controlada.
- Fármacos biológicos, en casos seleccionados, para disminuir la actividad inmunológica.
Aunque no existe una cura definitiva, con un tratamiento adecuado los síntomas pueden volverse mínimos o desaparecer, y la enfermedad puede entrar en remisión.
Evolución y pronóstico
Con tratamiento correcto y seguimiento regular, la mayoría de los niños con LES pueden llevar una vida prácticamente normal.
Recomendaciones importantes:
- Evitar exposición excesiva al sol y usar crema solar de alto factor diariamente.
- Mantener un calendario de vacunas actualizado (evitando vacunas vivas si hay inmunosupresión).
- Asistir con normalidad al colegio, salvo en brotes de actividad de la enfermedad.
- Realizar actividad física regular, esencial para mantener fuerza, salud ósea y buen estado general.
- Seguir una dieta saludable y equilibrada, ya que no existe una específica para el LES.
El pronóstico depende de los órganos afectados y requiere un plan individualizado para cada paciente, con visitas periódicas a lo largo de su vida.