En los últimos años ha habido avances importantes en el diagnóstico, la comprensión y el tratamiento del síndrome antifosfolipídico (SAF), una enfermedad autoinmune sistémica que se caracteriza por la producción de autoanticuerpos (AAF) que actúan contra componentes de las propias células o tejidos, y que, además, puede afectar a distintos órganos, siendo considerada una de las principales causas adquiridas de trombosis y complicaciones obstétricas. “Uno de los principales logros ha sido una mejor comprensión del riesgo trombótico, permitiendo diferenciar con mayor precisión entre los portadores de anticuerpos antifosfolípido sin manifestaciones clínicas y los pacientes con enfermedad activa. Asimismo, se han identificado nuevos biomarcadores, que podrían aportar valor diagnóstico y pronóstico en determinados grupos de pacientes”, destaca el Dr. José A. Gómez Puerta, jefe de Servicio de Reumatología del Hospital Clínic de Barcelona y portavoz de la Sociedad Española de Reumatología. Seguir leyendo.
El síndrome antifosfolipídico entra en una nueva etapa de clasificación y tratamiento