Las terapias CAR-T, utilizadas hasta ahora principalmente en el ámbito de la hematología para tratar determinados cánceres, se basan en la modificación de los propios linfocitos del paciente para que sean capaces de eliminar las células responsables de la inflamación crónica, principal afectación. Su aplicación en enfermedades autoinmunes representa un enfoque innovador suponiendo un avance hacia una medicina aún más personalizada. Los primeros estudios iniciados en 2021 en pacientes con patologías autoinmunes graves han mostrado resultados prometedores, con remisiones profundas y sostenidas, reducción del uso de fármacos inmunosupresores y una mejora significativa en la calidad de vida. De confirmarse estos resultados, la terapia CAR-T podría suponer un cambio de paradigma en el abordaje de estas enfermedades. Leer más.