La artrosis de rodilla no depende solo del paso del tiempo. El estado del cartílago, la fuerza muscular, la movilidad y la carga diaria sobre la articulación influyen en el dolor, la rigidez y la forma de caminar. Ajustar ciertos hábitos y mantener ejercicios suaves puede ayudar a que la rodilla tolere mejor el esfuerzo cotidiano. Seguir leyendo.