Convivir con una enfermedad reumática supone una repercusión directa en la salud mental de los pacientes, un reto emocional y psicológico diario que forma parte del día a día de quienes las padecen.  El dolor, la incertidumbre del diagnóstico y la incomprensión social afectan a su calidad de vida.

Por eso, queremos poner el foco en cómo el bienestar emocional influye en la evolución de la patología y analizar los distintos ámbitos que se ven directamente afectados, como el personal, familiar, social y laboral. Seguir leyendo.