Con la llegada del invierno, el descenso de las temperaturas y el aumento de la humedad suelen traducirse en un incremento de las molestias articulares, sobre todo entre quienes padecen artritis o artrosis. Estos cambios atmosféricos, aunque no originan por sí solos las enfermedades reumáticas, sí pueden acentuar los síntomas, provocando mayor rigidez matutina, dolor al iniciar el movimiento y una sensación persistente de pesadez en zonas como rodillas, caderas o manos. Seguir leyendo.
Cuatro consejos médicos que alivian el dolor de la artritis y la artrosis