El frío hace que los vasos sanguíneos se contraigan, llegue menos sangre a la zona y los músculos y las articulaciones se vuelvan más rígidos. Además, el líquido que lubrica las articulaciones se espesa con las bajas temperaturas, lo que hace que moverse cueste más y aparezca dolor o sensación de ‘articulación agarrotada’. Seguir leyendo.
¿Por qué duelen las articulaciones con el frío y qué se puede hacer para aliviarlo?